A diferencia de un cierre mecánico convencional, éste elimina los ajustes manuales y no precisa de ejes encamisados. En un cartucho, el montaje externo de sus componentes permite aislar los muelles del fluido bombeado. El equilibrado de sus caras de roce permite presiones de hasta 16 bar sin provocar desgaste en las mismas. Con la aplicación de un termosifón externo y líquido de barrera presurizado la circulación es forzada y mantenida por un anillo de bombeo interno y por efecto termosifón. La presión del líquido de barrera en el cierre mecánico es más alta que la presión del proceso, evitando que el líquido bombeado deteriore las caras internas del cierre. Un serpentín interior en el termosifón es el encargado del control de la temperatura.

Este sistema proporcionará un funcionamiento sin fugas y de poco mantenimiento, y garantizará el cumplimiento con los reglamentos anti-contaminación.